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Nov 30 2015

Alan Smith Robertson

La RAE, el senado para literatos

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El Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande volvía a casa después de su reunión en la Real Academia de la Lengua. A sus 62 años, era uno de los más jóvenes de esta institución y su juventud le obligaba a tomar un punto de vista más rebelde que los otros carcas en los debates semanales que celebraban en la calle Felipe IV.

  • ¿Qué coño es un fitness?

Si se lo preguntaba él, imagínate el pobre diablo que pronto cumplía 93.

 

El Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande aún creía en el antiguo lema de la Academia- limpia, fija y da esplendor– y estaba harto de la invasión de anglicismos que padecía su amada lengua.

  • “A la lengua de Shakespeare le falta propiedad, elegancia y pureza”, se dijo a sí mismo.
  • “Pué vete pá Vadajó, carajo”, le respondió su voz interior.
  • Putos ingleses con su fitness y su software y su back-up y su consulting y sus routers y sus airbags y sus community managers y sus drones y sus selfies y sus gintonics y sus tablets y sus parkings.

 

El Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande estaba harto; harto de ser la letra “k”, harto de desear ser la “ñ”, harto de las gilipolleces como la de suprimir la “h” muda, harto de aceptar palabras “nuevas” cuando estaban a punto de caer en el desuso, harto de las mujeres testarudas de la academia que querían imponer una lengua políticamente correcta, harto de españolizar centenares de nuevas palabras inglesas; ponerle un tilde a máster, cambiar paddle por pádel, striptease por estriptis, magazine por magacín.

 

Los grandes logros del Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande se contaban con los dedos de la mano- su mayor logro había sido conseguir que los españoles usaran “ordenador” en lugar del anglicismo “computadora”- pero últimamente sus fracasos eran mucho más numerosos. Recientemente había tenido que renunciar a la definición de “franquismo” como un “movimiento político y social”, a la definición de “marxismo” como “la doctrina de Carlos Marx y sus secuaces” o a la definición de “gitano” como alguien “que estafa u obra con engaño”. Estaba perdiendo la guerra.

  • “El que dijo que la lengua es propiedad de quienes la utilizan merece que le ahorquen. El populacho necesita la academia, una institución noble y señorial que se puede atribuir el derecho de decirles que el uso de tal o cual vocablo es un insulto a la lengua de Cervantes. Necesitan sabios que dediquen toda su larga vida a hablar de cómo se ha de hablar” dijo en voz alta, como si alguien fuera a escucharle.

 

Sabía que se estaba engañando a sí mismo. La RAE era el senado para literatos, un cementerio de elefantes, el lugar adonde iban los “académicos de la lengua” a morir. Una institución inútil, indolente y estéril, cuyos integrantes tenían una edad media de 75 años.

 

El Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande miró una vez más la propuesta de lista de palabras nuevas a integrar en la próxima edición del diccionario.

  • ¿Qué coño es el edredoning? Te diré lo que es… es fornicar, palabro derivado del latín “fornicari”, que significa “ir al burdel“.

 

Descargada su frustración con esta muestra de sabiduría, el Excelentísimo Señor don Leopoldo Marcos de Villena y Sotogrande entró en casa, se preparó una taza de té, y se fue a la cama… o a lo mejor encendió la televisión para ver “Sálvame Deluxe”… yo qué sé.

 

2 comentarios

  1. pornitologo
    pornitologo

    Jaja! estupending post!

    1. Alan Smith Robertson
      Alan Smith Robertson

      Jejeje, zanquiuuuuu

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