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Dic 19 2015

Admin

Entre el cielo y el infierno

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Mientras iba caminando un día por la calle, un diputado fue atropellado por un camión y se murió. Su alma llegó al cielo y fue recibido por San Pedro.

  • ¡Bienvenido al Cielo! Siempre estamos encantados de recibir a autoridades. Pero oiga, que tenemos un pequeño problema. Normalmente no recibimos a personas tan distinguidas como usted, y no sabemos muy bien como actuar en este caso… vamos, que no sabemos si dejarle entrar en el cielo o…”
  • “No hay problema, simplemente déjame entrar” dijo el diputado.
  • “Bueeeeno, me gustaría, pero tengo órdenes desde allá arriba. Es usted diputado y hay un protocolo que seguir… Mire, dejaremos que se quede un día en el infierno y un día en el cielo. Después ya elige usted donde quiere quedarse.”
  • “No, no, de verdad, ya he decidido… elijo el cielo”, insistió el diputado.
  • “Lo siento; las reglas son las reglas”.

 

Y sin más, San Pedro llevó al diputado al ascensor. “En 24 horas vendré a buscarle”. Metió al diputado dentro del pequeño habitáculo que lo bajó hasta el infierno. La puerta se abrió y el diputado se encontró ahí con todos sus amigos, jugando al golf, riendo y bebiendo martinis-dry.

Corrieron a darle la bienvenida, a darle abrazos, a recordar aquellos días en los que se enriquecían a costa del contribuyente. Jugaron al bridge y cenaron langostas con caviar. También estaba ahí el diablo, contando chistes. ¡Qué simpático era el tío! ¡qué crack!

Cuando llegó el momento de irse, sus amigos volvieron a darle un abrazo fuerte y le despidieron con aplausos y reverencias y besos al aire mientras el ascensor iba subiendo hasta el cielo.

Al abrirse la puerta del ascensor de nuevo, se encontró con San Pedro. “Ahora toca pasar un día en el cielo”. El diputado pasó las siguientes 24 horas feliz saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando psalmos.

 

“Bueno, ya ha pasado un día en el infierno y un día en el cielo. ¿Con cual se queda?” le preguntó San Pedro. El diputado se lo pensó un momento antes de responder.

“Aunque parezca increíble, elijo el infierno. El cielo es genial, pero creo que estaría mejor en el infierno.”

el-autentico-diabloAsí que San Pedro llevó al diputado al ascensor y se despidió de él. El ascensor bajó hasta el infierno y la puerta se abrió.

 

Pero esta vez el diputado se encontró en un lugar insólito y desértico; de ciudades asoladas y tierra quemada llena de desperdicios. El viento, cargado de fuego, le quemaba la garganta. Vio a todos sus amigos ataviados de harapos y trapos sucios, recogiendo los despojos inmundos y metiéndolos en bolsas de plástico mientras el diablo les daba azotes con un látigo. Al verle, el diablo se acercó.

 

  • “Hombre, ¿otra vez tú por aquí?”
  • “No lo entiendo”, dijo el diputado. “Estaba aquí ayer y… y había un campo de golf… y comimos langostas con caviar y lo pasamos fenomenal. Ahora solo hay vacío cruel y mis pobres amigos parecen abatidos y destrozados”.

 

El diablo le miró y sonrió.

  • “Ayer estábamos de campaña. Y hoy ya nos has votado.”

 

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