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Nov 14 2015

Dios Tuitero

El erizo

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“Matar en nombre de un Dios es hacer de Dios un asesino”, decía José Saramago, una de las voces más lúcidas del siglo XX.

eiffel-towerLo han vuelto a hacer. Otra vez han helado nuestro corazón. De forma más brutal si cabe. Después del golpe, llegó la rabia, y las ganas de devolverlo. Es un ataque a nuestra civilización, a nuestros valores, a cada uno de nosotros. Y otra vez en París, nuestro París, el de Humphrey e Ingrid, el de Amelie, el de los amantes del Pont Neuf, el de Azul y Al final de la escapada.

Echando un vistazo a las redes sociales observamos lo peor y lo mejor del ser humano, mezclado en píldoras de 140 caracteres. Gente que expresa su duelo y muestra su solidaridad, mensajes xenófobos que encuentran estos días el terreno bien abonado, llamadas a la calma y en contra del racismo, políticos oportunistas que muestran la foto de su cumpleaños junto a la Torre Eiffel (“por estas fechas”, dice), “periodistas” incendiarios, musulmanes que condenan el atentado y nos recuerdan que millones de ellos no lo celebran, otros que tristemente sí lo hacen….

Los terroristas lo han conseguido. Todo el mundo habla de ellos. Han tenido que inmolarse y llevarse por delante a más de cien personas, pero han sido Trending Topic. Enhorabuena.

Curiosamente en estas horas, los mismos que siempre han dicho que los terroristas eran asesinos y nada más, y que no había que buscar causas a la violencia, son los mismos que indagan en esas causas, y señalan acusadoramente a millones de musulmanes, o simplemente árabes o con pinta de serlo. Y los que entonces buscaban esas causas (en España tenemos la triste experiencia etarra) son ahora los que prefieren quedarse en la consecuencia: ha habido un asesinato, y los autores son asesinos, sin más.

Son momentos difíciles. El instinto de supervivencia y la sed de venganza nos llevan a un lógico primer impulso de cerrarnos sobre nosotros mismos, enroscarnos como un erizo, enseñando nuestros pinchos, proteger la madriguera y expulsar a cualquier intruso.

La vieja Europa, antaño orgullosa dama, hoy es una asustada señora que se ve además ante el reto de la crisis de los refugiados. Ellos también sufrirán las consecuencias del atentado: muchos son musulmanes que vienen huyendo del horror provocado por otros fanáticos que dicen compartir su misma religión, tras sufrir los mismos atentados en su lugar de origen. Ahora estas víctimas van a ser vistos aún más si cabe como potenciales culpables. Ayer los muros de las fronteras crecieron 2 metros para ellos.

¿Qué hacer? ¿Cómo responder a esta situación? ¿Cómo hacer frente a la amenaza? Es tiempo de no dejarse llevar por la cólera del momento, de reflexionar. De repensar la política exterior de todos estos años (¡Ay los Azores!), de dotar de muchos más medios a nuestros servicios policiales y de inteligencia, de trabajar desde la base para erradicar el odio… Sí, es cierto, ante la sinrazón y el fanatismo de gente que vive en la Edad Media en pleno siglo XXI es difícil pensar que cualquier cosa que hagamos sirva de algo. A la promesa de 72 vírgenes en un paraíso es difícil oponer cualquier argumento racional. Pero aún así debemos intentarlo. Es nuestro deber. Es nuestra esperanza.

 

1 comentario

  1. karlggest

    Hola.

    Mientras Europa es un sitio con buena gente que acoge a los que huyen de Oriente Próximo es un enemigo mucho más peligroso para ISIS y demás pandillas de “flipados” que la Francia o UK bombarderas. Las religiones hacen un excelente trabajo definiendo bandos y dando excusas a unos para atacar a los otros, pero al final la mayor parte de la gente es, a pesar de su religión, buena gente. Así que una Europa plegada sobre sí misma es más fácil de identificar como una gran enemiga.

    Salud!!

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